Cloacas – Planta de Tratamiento

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Nueva Planta de Tratamiento de Líquidos Cloacales

Luego de atravesar una fase donde los líquidos recolectados eran tratados en una planta modular provisoria conocida como “La Chopera”, en mayo de 2008 se puso en funcionamiento la Planta de Tratamiento Terciario de Costa Azul. Esta importante infraestructura brinda la solución definitiva permitiendo que los líquidos puedan ser reutilizados y habilitando a nuevos sectores de la ciudad, que ya poseen la obra de red, a conectarse al sistema. De hecho, son 3.500 las potenciales conexiones correspondientes a la red ya construida que podrán tratar sus líquidos en la nueva planta.

La flamante obra comprende las grandes redes colectoras y las estaciones elevadoras de líquidos, infraestructura que significó una inversión de 100 millones de pesos aportados en su totalidad por los gobiernos provincial y nacional, en cumplimiento del convenio firmado en el año 2002.

La puesta en marcha de esta planta modelo es el claro síntoma de que el camino del saneamiento continúa avanzando y no tiene vuelta atrás. La obra de cloacas constituye un componente indispensable para el saneamiento urbano e incide directamente en el desarrollo social, brindando mejores condiciones de salud para los habitantes y permitiendo una oferta turística de calidad para los visitantes.

La Planta en números 

■ 11.000 metros de cañería instalada
■ 168.000 metros cúbicos de excavaciones y desmontes
■ 24.000 metros cúbicos de terraplén
■ 7.500 metros cúbicos de hormigón armado
■ 7.800 metros cuadrados de reposición de pavimento
■ 570 toneladas de hierro provistas por la industria nacional
■ 4 empresas constructoras vinculadas a la colocación de cañerías
■ 3 empresas constructoras vinculadas a la producción de hormigón
armado
■ Más de 200 trabajadores de la construcción en los momentos pico
de avance de la obra
■ Más de 100 máquinas al servicio de la obra
■ 4 hectáreas de superficie trabajadas en la zona de la Planta
■ 20 profesionales de ingeniería

El proceso de tratamiento

Tratamiento primario
Cuando los líquidos colectados por la red acceden a la planta, la primera fase del tratamiento se produce en el canal de ingreso. Este canal posee una serie de rejas que retienen los sólidos gruesos y flotantes contenidos en el líquido cloacal, con el objetivo de evitar obstrucciones posteriores.

Luego, los líquidos atraviesan por un desarenador que permite eliminar los sólidos que sedimentan fácilmente por su peso, como arenas y otros elementos de características similares; de esta manera se los separa del agua residual. Finalmente, las arenas extraídas de los canales colectores se disponen en la playa de secado de arenas.

Tratamiento secundario
En una segunda instancia, el líquido crudo -despojado ya de sólidos y arenas- ingresa a las cámaras de aireación. Cada una de estas cámaras funciona como un reactor biológico donde se realiza un cultivo de bacterias y otros microorganismos presentes en el agua residual bajo condiciones controladas. Estas bacterias permiten la descomposición de la materia orgánica y la reducción de los nutrientes como fósforo y nitrógeno.

Para que este proceso se ocasione, los tanques o cámaras contienen aireadores que suministran el oxígeno requerido para la respiración de las bacterias en el proceso biológico, así como el alimento para su desarrollo, contenido en el agua residual. Realizada esta etapa, el líquido se traslada hacia los sedimentadores secundarios donde se decantan los barros que luego son retirados mediante bombas de recirculación y bombeados hacia los espesadores de barros. Por otro lado, el agua tratada desborda por las orillas hacia la canaleta perimetral y es enviada hacia las cámaras de mezcla.

Tratamiento terciario 
Las cámaras de mezcla son compartimentos que cuentan con un agitador de agua cada una. Allí se realiza un proceso mediante el cual se logra un buen contacto entre el sulfato de aluminio que se inyecta y el fósforo contenido en el agua. El objetivo de esto es reducir la concentración de fósforo que contiene el líquido tratado. Esto se obtiene a través de la agitación intensa del agua, que produce la precipitación química del fósforo.

Luego, el agua es enviada hacia la cámara de floculación. Allí, mediante un mecanismo de coagulación – floculación, se obtiene una partícula llamada floc, que por su mayor tamaño y peso puede separarse del agua por sedimentación y mantenerse en suspensión. A los floc además se adhieren los microorganismos conformados en colonias. Para que se produzca la floculación se necesita un mezclado lento que se logra mediante equipos de agitación llamados floculadores y eventualmente, el agregado de polielectrolito.

Una vez realizado este proceso, el agua es conducida hacia los sedimentadores terciarios. Aquí se separa el agua tratada de los sólidos conformados en los floculadores. El líquido ingresa por una columna central, los barros químicos sedimentan en el centro del cono, se compactan, aumentan su concentración y son reenviados mediante bombas de recirculación hacia el concentrador de barros para ser tratados.

Por otro lado, el agua desborda por las orillas del sedimentador hacia la canaleta perimetral que finalmente la conduce hacia la cámara de desinfección o de contacto. Aquí, por un tiempo suficiente se pone en contacto el agua con hipoclorito de sodio para que se efectúe la desinfección. El tiempo de contacto mínimo es de entre 15 y 30 minutos. La etapa de desinfección o barrera bacteriológica es necesaria porque el agua posee una elevada carga bacteriana, debido a su origen y al propio tratamiento recibido. Una vez desinfectada, se vuelca nuevamente en la fuente receptora, el Lago San Roque.

Tratamiento de los barros 
La masa de barro crece en forma diaria, por tanto, para mantener el sistema en equilibrio, una parte debe ser reingresada a la cámara de aireación mientras que otra parte debe ser descartada del sistema. Los barros de descarte que provienen de los sedimentadores secundarios y terciarios se envían a los espesadores o concentradores de barros, que son tanques aislados del sistema que permiten que el barro disminuya su volumen. Allí se da un tiempo suficiente –entre 12 y 15 horas- para lograr la separación y compactación de lodos.

Una vez espesados, serán enviados a las playas de secado (que contienen un filtro y un sistema de colección de líquidos drenados) o se deshidratarán en los filtros prensa de bandas. En las playas de secado se logra la deshidratación del barro por dos mecanismos: el drenado del agua contenida o la evaporación de la misma. Por otro lado, los filtros prensa trabajan mediante unas bandas que son lavadas permanentemente. El agua resultante de esta operación retorna al sistema de tratamiento. Una vez secos, los barros se extraen con herramientas manuales y se vierten en un contenedor hasta su retiro.