El proceso de saneamiento no termina con el tratamiento de efluentes que se derraman en el lago, ya que la contaminación acumulada a lo largo de los años requiere acciones complementarias.
Dado que el fenómeno de la eutroficación interfiere seriamente en la recuperación de la calidad del agua, para restaurar este efecto se ha concretado la instalación de cuatro difusores de aire comprimido de 950 metros de longitud. Estos tubos sumergidos en las aguas del San Roque entre los 20 y 35 metros de profundidad permitirán mover y mezclar las distintas capas de agua en las épocas del año donde habitualmente se intensifica la eutroficación del lago. De este modo, se minimizará la falta de oxígeno provocada por la presencia excesiva de algas completando el proceso de recuperación de las aguas.