La fábrica del agua

La fábrica del agua

Sabías que el agua potable se fabrica? Aunque no siempre lo pensemos de ese modo, lo cierto es que para que exista agua potable es necesaria la intervención del hombre. Como vimos, cada gota que sale de nuestras canillas es el resultado de un proceso que implica mucho trabajo, múltiples tareas que deben estar diseñadas y planificadas con responsabilidad. En cada etapa interviene personal especializado en manejo de infraestructura técnica para asegurar a los usuarios un buen servicio que responda a los parámetros de cantidad, calidad, regularidad y generalidad.

Infraestructura y Obras

Para sostener el servicio en el tiempo, y especialmente para dar respuesta al crecimiento urbano que se ha producido en Villa Carlos Paz y sus alrededores, la COOPI ha desarrollado desde sus orígenes una serie de obras que aún hoy continúan en expansión.
Entre las múltiples ejecuciones, se destacan dos tipos de obras imprescindibles:

• Obras hidráulicas: son aquellas que se relacionan con la generación y mantenimiento de la prestación del servicio de agua, siguiendo la secuencia de su proceso: captación, potabilización, conducción, almace- namiento y distribución. Por ejemplo, las obras que permiten la captación son un azud nivelador y un canal. El primero fue construido por la Provincia en 1961-1962. Desde la toma, el agua es conducida hasta la planta potabilizadora que se encuentra a un kilómetro aguas abajo a través de un canal que fue habilitado en 1989 y construido por el municipio de Villa Carlos Paz. Otra infraestructura fundamental son los Acueductos I y II, los tanques de almacenamiento y las redes de conducción que llevan el recurso hasta nuestras casas.

• Obras de saneamiento: son aquellas que permiten que el agua potabilizada, una vez utilizada, sea devuelta al lago San Roque en óptimas condiciones, contribuyendo así a la preservación de la salud de la población. La Planta Depuradora de líquidos Cloacales ubicada en la zona de la variante Costa Azul fue un hito en la infraestructura destinada al saneamiento de la ciudad de Villa Carlos Paz.

¿Quién controla la calidad del agua?

Las aguas del río San Antonio presentan naturalmente una excelente calidad química y bacteriológica, debido a que son de origen pluvial y por la escasez de asentamientos humanos aguas arriba de la toma.
Sin embargo, las fuentes de contaminación que genera el ser humano hacen que cada vez sea más necesario el tratamiento, para transformar el agua en un líquido que pueda ser bebido sin que corramos ningún riesgo. Porque el agua es un servicio público esencial para la salud, debe seguir parámetros muy estrictos y controles permanentes.

• La COOPI posee un Departamento de Calidad dotado de un laboratorio que se encarga de dos aspectos fundamentales: analizar permanentemente las características del agua que consumimos y evaluar las distintas etapas del proceso de tratamiento de los efluentes cloacales. Allí, diariamente se realizan análisis físico-químicos, bacteriológicos y de cloro residual que garantizan la calidad del agua producida. Además, se practican estudios en puntos socialmente relevantes como escuelas, dispensarios y otras instituciones públicas con el objetivo de realizar un seguimiento del servicio tal como lo receptan los consumidores. Otro tipo de control se realiza sobre los productos e insumos que participan en el proceso de potabilización. Contar con un laboratorio propio y equipado con instrumentos de última generación demandó una gran inversión que fue realizada para resguardar la salud de la población.
• La Casa Química es un espacio
importante para realizar controles de calidad constantes y sistemáticos. Está ubicada en la Planta de Cuesta Blanca y allí se realiza el acopio y la centralización de los insumos químicos, su preparación y mezcla y se supervisa la maniobrabilidad electromecánica y automática de los distintos esquemas de la planta.
• Un control de calidad que depende de nosotros: tanques domiciliarios. El tanque domiciliario es la reserva de agua que tenemos en nuestras casas y requiere de un mantenimiento que depende exclusivamente de nosotros. Se debe limpiar dos veces al año y verificar que posea tapa o cierre hermético para evitar que pájaros, polvo atmosférico, agua de lluvia u otros elementos puedan contaminar su interior.

Todos somos un eslabón de esta larga cadena

A esta altura ya te habrás dado cuenta que abordar el tema del agua implica pensar en múltiples factores que nos atraviesan como sociedad. ¿Quién resuelve las situaciones vinculadas al agua en nuestra comunidad? Todos. Cada uno desde su rol, desde su lugar y desde su compromiso tiene algo para aportar. Porque hablar del agua, es pensar en tres aspectos esenciales:
• Aspecto social: ya vimos que el hecho de disponer de agua en estado natural no asegura el correcto abastecimiento. Porque el agua debe llegar a los usuarios en cantidad suficiente y con una calidad que la convierta en apta para el consumo. Esto nos obliga como sociedad a organizarnos para contar con las obras y la infraestructura necesaria; y esta organización implica la institucionalización del servicio. En nuestro contexto, la COOPI es la institución que nos aglutina en torno a un servicio tan esencial. La Argentina posee una gran tradición de servicios públicos prestados por cooperativas. Ellas representan los esfuerzos de los vecinos que trabajan por mejorar las condiciones de vida de su comunidad.

• Aspecto económico: deben destinarse recursos para afrontar los costos de construcción de obras, mantenimiento, consumo y saneamiento. Es fundamental acordar quién asumirá las inversiones y los costos. Cada uno desde su lugar, según las responsabilidades asignadas socialmente, realizará su contribución.

• Aspecto político: el manejo del agua como recurso requiere de la toma de decisiones que afectan al conjunto.
Esas decisiones que son elaboradas y ejecutadas por los ciudadanos y las autoridades, se convierten en normas que regulan el uso del agua. Por ejemplo: qué tipo de obra realizar, cuánto gastar en ella, quiénes afrontarán su costo y de qué modo pagarán, quién la realizará, cómo evaluar su impacto ambiental, entre otras tantas cosas a resolver.
En democracia, los ciudadanos deben intervenir en la toma de decisiones, en el control de la construcción de obras, en el manejo de los presupuestos y en la prestación de los servicios.
En este plano el rol del Estado es fundamental, por su facultad para crear leyes y hacerlas cumplir y por su responsabilidad indelegable frente a los ciudadanos.
Asegurar la provisión de agua a los habitantes, como así también la purificación de las aguas residuales son deberes del
Estado que, al mismo tiempo, es el propietario natural de los recursos hídricos.