Saneamiento ambiental y cultura hídrica

Saneamiento ambiental y cultura hídrica

Se denomina cultura hídrica a un conjunto de costumbres, valores, actitudes y hábitos que un individuo o sociedad tienen con respecto a la importancia del agua para el desarrollo de todo ser vivo, la disponibilidad del recurso en su entorno y las acciones necesarias para obtenerla, tratarla, distribuirla, cuidarla y reutilizarla.
Como las sociedades y las culturas cambian a través del tiempo, la generación de una cultura hídrica responsable es algo que se construye permanentemente desde los distintos ámbitos de la comunidad: en la familia, en la escuela, en las instituciones gubernamentales y no gubernamentales… todos hacemos nuestro aporte.
A lo largo de esta publicación hemos acompañado al agua en su recorrido, analizando distintos aspectos de nuestra cultura hídrica. Vimos de qué modo se obtiene el agua, cuáles son las etapas de su tratamiento y cómo se distribuye el servicio. Hemos reflexionado acerca de lo esencial que es este recurso para nuestra vida, sabemos que tenemos derecho al agua potable, pero también entendimos que somos responsables de su cuidado. Para lograr esto falta un paso indispensable: garantizar su reutilización una vez que, por distintas
actividades, la hayamos ensuciado. Porque aunque no nos detengamos a pensar en ello, el agua se ensucia por el uso cotidiano que hacemos de ella, y gran parte de ese fluido se transforma en líquido cloacal.

Usos del agua

El ciclo que recorre el agua no termina cuando la utilizamos para actividades domésticas, económicas o recreativas. Esa es una parte del recorrido, quizás la más visible ya que, de una u otra manera, todos somos usuarios consumidores del servicio, es decir, que todos contribuimos –directa o indirectamente- a que el agua se ensucie. Por ejemplo, cuando lavamos los platos, la ropa o nos bañamos, estamos haciendo un uso doméstico del agua que llega limpia a nuestras casas y es devuelta al sistema con suciedades. Otra gran parte del recurso se destina a usos agrícolas o industriales, necesarios para la producción de alimentos u objetos que luego nosotros consumiremos. Es el caso de la vestimenta o la ganadería. Se estima que para la producción de un kilo de carne se emplean 15.500 litros de agua y para la fabricación de un pantalón 11.000 litros. Esta parte del consumo quizás no nos resulta tan cotidiana, pero de manera indirecta participamos de este proceso al adquirir los productos una vez que han sido elaborados.

Múltiples consumos

El agua tiene múltiples usos, ¿para qué la usás vos? ¿se ensucia al utilizarla? Analizá los siguientes puntos pensando en tu vida cotidiana:

CONSUMO DOMÉSTICO. Comprende el consumo de agua en nuestra alimentación, en la limpieza de nuestras viviendas, en el lavado de ropa, la higiene y el aseo personal.
CONSUMO PÚBLICO. En la limpieza de las calles de ciudades y pueblos, en las fuentes públicas, ornamentación, riego de parques y jardines, otros usos de interés comunitario, etc.
USO EN AGRICULTURA Y GANADERÍA. En agricultura, para el riego de los campos. En ganadería, como parte de la alimentación de los animales y en la limpieza de los establos y otras instalaciones dedicadas a la cría de ganado.
EL AGUA EN LA INDUSTRIA. En las fábricas, en el proceso de fabricación de productos, en los talleres, en la construcción.
EL AGUA, FUENTE DE ENERGÍA. Para producir energía eléctrica (en centrales hidroeléctricas situadas en los embalses de agua).
EL AGUA, VÍA DE COMUNICACIÓN. Como espacio para la circulación de transportes.
DEPORTE, RECREACIÓN Y TURISMO. En los ríos, en las piscinas y lagos, en la montaña practicamos un gran número de deportes: vela, submarinismo, winsurf, natación, esquí acuático, ráfting, patinaje sobre hielo, jockey, entre otros.
Además pasamos parte de nuestro tiempo libre disfrutando del agua en las piletas, en la playa o, simplemente, contemplando y sintiendo la belleza del agua en los ríos, las cascadas, los arroyos, las montañas nevadas.